Consultoría en proyectos Ready to Build (RTB): qué demanda y cómo empezar

En el desarrollo de proyectos de energía renovable, «Ready to Build» (RTB) es el estado en el que un proyecto ha obtenido todos los permisos legales, ambientales y administrativos necesarios para iniciar la construcción: licencia ambiental, licencia urbanística, acuerdos de acceso y conexión a la red eléctrica, y servidumbres de terreno. Llegar a ese punto puede tomar más de dos años y muchos proyectos no lo logran; por eso buena parte de los inversionistas prefiere esperar a la etapa RTB para adquirir la sociedad titular del proyecto (SPV), en lugar de asumir el riesgo de tramitarlo desde cero.

Parque de energía solar y eólica

¿Qué especialidades demanda?

Llevar un proyecto renovable hasta el estado RTB requiere un paquete multidisciplinario: ingeniería (conceptual, básica, de detalle y FEED), permisos ambientales y sectoriales, negociación de servidumbres de terreno, condiciones de conexión a la red, plan de construcción y el paquete contractual completo. A esto se suman servicios técnicos específicos: cálculo de producción energética, due diligence técnico, auditorías, estudios de viabilidad, documentación para licitaciones y análisis de capacidad de líneas y subestaciones eléctricas.

¿Qué tan complicado es ofrecer consultoría integral en RTB?

Bastante. Ninguna firma pequeña o mediana suele cubrir sola las cinco o seis especialidades que exige el paquete completo (legal, ambiental, ingeniería eléctrica, negociación de terrenos, financiamiento). En la práctica, la mayoría de consultoras que participan en el ecosistema RTB se especializan en una pieza específica del rompecabezas —por ejemplo, estudios de conexión a la red, due diligence técnico, o ingeniería de detalle— y se articulan con otras firmas para cubrir el resto.

Un camino de entrada mejor estructurado: generación distribuida

Para una firma de ingeniería industrial, entrar directamente a desarrollar proyectos RTB de escala utility (decenas de MW) implica una curva de aprendizaje regulatoria y financiera considerable. Un camino más estructurado y de menor barrera de entrada es la generación distribuida: proyectos de autogeneración renovable a pequeña escala para consumo propio de una planta industrial, en un marco regulatorio (Ley N° 28832 y su reglamento de generación distribuida, aún en proceso de consolidación en el Perú) más acotado que el de un proyecto RTB para venta a terceros o al mercado mayorista.

Este enfoque permite construir experiencia técnica real —dimensionamiento, interconexión, análisis económico— sobre proyectos de menor complejidad regulatoria, antes de escalar hacia servicios técnicos específicos dentro del ecosistema RTB (estudios de conexión, due diligence técnico) en lugar de intentar cubrir el desarrollo integral del proyecto desde el primer día.

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